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El ideario de un centro debe ser explícito
La LOMLOE no fomenta la libertad de enseñanza

Desde el inicio de la democracia, España lleva ocho leyes de educación. La última, la LOMLOE, fue aprobada el pasado mes de noviembre pese al rechazo de gran parte de la comunidad educativa por atacar a la escuela concertada y devaluar la asignatura de Religión, entre otros aspectos.

Cuando le plantean la idea de que España ha aprobado numerosas leyes de educación en los últimos años, Jesús Muñoz de Priego, abogado experto en derecho educativo, es claro: “Recuerdo que tenía un profesor que decía que, cada vez que había una reforma educativa, se perdía una generación. Fíjate, si eso es así, cuántas generaciones llevaremos ya perdidas”.

Una de las novedades de la LOMLOE es que elimina el concepto de “demanda social”, es decir, que las plazas en los centros públicos y concertados varían en función de lo que pidan los padres. Por lo tanto, se reduce significativamente la posibilidad que tienen las familias de elegir el colegio o modelo de enseñanza que quieren para sus hijos, un derecho que recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El Estado paga unos 3.000 € por plaza en un centro concertado, frente a los 6.000 € que invierte en uno público. “El coste debería ser el mismo. De lo contrario, se discrimina a las familias que eligen la concertada”, asegura Jesús Muñoz de Priego.
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Según Muñoz de Priego, la educación tiene un componente ideológico importante por tratarse de un elemento de cambio social y, a veces, de control. Por eso, añade, “los gobiernos tienden a intervenir”. En ese sentido, lanza un mensaje contundente: “Hay que exigir a nuestros políticos que tengan algo más de altura de miras y que se llegue a un gran pacto de Estado por la educación”.

El erario paga en torno a 3.000 € por plaza en un centro concertado, frente a los 6.000 €, aproximadamente, que invierte en uno público. Según el abogado, esa inversión por plaza “debería ser exactamente la misma y corresponderse con el coste real de la prestación del servicio educativo”. De lo contrario, “se está haciendo una clara discriminación a aquellas familias que eligen la concertada por el mero hecho de ejercer una libertad pública que les corresponde”.

Otro de los aspectos más polémicos de la LOMLOE es que sitúa a las administraciones educativas como responsables de “armonizar” la obligación del Estado de garantizar el derecho de todos a la educación “mediante una oferta suficiente de plazas públicas” y los derechos individuales del alumno y de los padres. El rechazo surge a raíz de la frase “mediante una oferta suficiente de plazas públicas” porque va en contra de la Constitución, que habla del derecho a la educación en general, sea pública o concertada.

La sociedad tiene que ser consciente de lo que supone perder la libertad de educación y debe exigir volver al camino correcto. Quedarnos parados no es una opción”.

Jesús Muñoz de Priego

Cuando hablamos de libertad de enseñanza, asegura Muñoz de Priego, no solo “nos estamos jugando la educación”, sino también la libertad y la democracia: “Dime la educación que tienes y te diré la sociedad que vas a tener en un futuro”. En ese sentido, señala que la libertad educativa “siempre ha estado restringida porque los gobiernos tienden al intervencionismo”. Por ello, cree que la LOMLOE “no es una buena ley”.

El abogado hace un llamamiento a la sociedad para que sea consciente de lo que supone la pérdida de una libertad pública como es la elección de una educación u otra, para que los ciudadanos “exijan volver al camino correcto”. Además, recuerda que no se puede perder la esperanza ni el optimismo, que nadie debe limitar ese derecho: “La alternativa, que es quedarnos parados, no es una opción, y estoy convencido de que lo conseguiremos”.

La asignatura de Religión, sinónimo de libertad

Otro de los aspectos más polémicos de la LOMLOE es la situación en la que quedará la asignatura de Religión, y es que la nueva ley contempla la enseñanza no confesional de Cultura de las Religiones en Primaria y la ESO, lo que podría convertirse en una materia alternativa.

 Tal y como explica Muñoz de Priego, la asignatura de Religión es un elemento más para que los padres puedan elegir el modelo de educación que quieren para sus hijos, siempre de acuerdo con sus convicciones. Según el abogado, algunos incluso consideran que eso no es suficiente y quieren que el ideario del centro sea transversal a toda la formación. Lo importante, insiste, es que “todas estas opciones son realmente respetables y deben estar a la voluntad de las familias”.

Nadie puede quitar el derecho de los padres a elegir colegio.
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